Rutas del desasosiego

No hay acción por pequeña que sea – y cuanto más importante, mas cierto es- que no hiera a otra alma, … Pessoa, La educación del Estoico.

Hacia algunos años que tenía Lisboa en el horizonte atraída por ese universo que es “la Rúa Dos Douradores, con la oficina de Vasques &Cía., con el puesto de frutas, el estanco, la barbería… y sus personajes entrañables y complejos, como el patrón Vasques, Moreira, Borges, Sergio, el de los paquetes y toda una serie de secundarios y anónimos que nos permiten habitar un espacio tanto mental como físico…

El libro del Desasosiego atribuido a Bernardo Soares, el ayudante de contable que resume el apagamiento pessoano, pero también esa visión tierna y enormemente lucida de su propio entorno; a través de la mirada profundamente humanizadora de Soares, el Libro del Desasosiego entra en otra dimensión, y se convierte en uno de los retablos literarios más singulares e imprescindibles de todo el siglo XX.” En palabras de Julio Moya

Es en marzo de 2016 cuando recorro Lisboa durante quince días; al llevar a cabo mis recorridos, transformo una idea que mi imaginación ha alimentado durante largo tiempo, al fin en experiencia, la subjetividad de Bernardo Soares, se proyecta hacia las generalidades de la vida y lo cotidiano, y mis emociones ponen un filtro a mis reflexiones.

A lo largo de esos quince días, quince rutas diferentes me conducen a la Baixa, durante los cuales capturo imágenes y sensaciones superponiendo mis pensamientos a los de Bernardo Soares. Estaba reescribiendo las rutas, estaba haciendo física una huella que hasta entonces solo había sido espiritual, y de esa superposición mental surge el camino recorrido y su espacio vacío, el camino se suprime una vez andado, pero destacar su ausencia completa esa acción.

Los 27.543 documentos manuscritos encontrados a su muerte que va acumulando en su baúl de inéditos, algunos de los cuales ordenados dentro de sobres por el propio autor, me produjeron una fuerte impresión, y quise poner el foco en ese acontecimiento, vivirlo como tal, rescatarlo de lo habitual o normal y trasformar esa idea en materia artística: las quince cajas. La sencillez de estas obras presentes en la exposición, busca reflejar el espíritu del poeta “que experimenta la pasión de perder, como otros poseen la rabia de vencer” … Robert Brechon.

“… la sociedad hipermercantilizada que la economía post-industrial ha impuesto en todo el mundo, con especial intensidad en occidente, ha generado una nueva forma de sometimiento al poder: el miedo a quedar fuera, excluidos del mercado de sus fantasías y aletargamientos.

Junto con esta angustia vital del hombre actual y como banda sonora de su existencia, hoy nos persigue un ruido constante emitido por los “mass media” llenando nuestras vidas de naderías, de frivolidad insustancial, acompañados de la presentación de dramas abrumadores, frente a los que parece no haber salida alguna y que nos llenan de impotencia y de ansiedad” … Javier Gutiérrez Vicen. (En los autores la esperanza.)

Es en estos momentos de tanta confusión de valores, cuando hay que tener conciencia de que la creación es algo intrínsecamente necesario para el ser humano, y que irradia una influencia benéfica incontestable. Después de casi cien años, el incesante dialogo con su poesía y su pensamiento y la influencia benéfica en tantas almas, está fuera de toda duda y sigue siendo un motivo de asombro.

Soledad Sevilla, Barcelona mayo 2017

 

LAS RUTAS DEL DESASOSIEGO. Galeria Passevite, Lisboa mayo 2017.