Lo que puede ser de lo que no puede ser

Durante un periodo de tiempo que se extendía entre los años 2015 y 2016, consultaba a diario el I CHING, y dibujaba en un cuaderno el grafismo que correspondía al hexagrama del número que el azar me había adjudicado.

A partir del 2017 las consultas fueron distanciándose, en la actualidad mi interés por ese horóscopo es esporádico, aunque cuando lo consulto repito el ritual.

Estaba interesada en llevar al terreno del arte ese misterio que nos transmite el cosmos, esas sensaciones que nos afectan y de las que intuimos una lógica que no podemos comprender, misterio que está contenido en el Horóscopo, de ahí mi interés en utilizarlo como fuente de mi trabajo cotidiano.

Esos primeros dibujos en el cuaderno los dibujo a mayor tamaño en papel milimetrado que luego recorto, y más tarde elaboro una maqueta en poliéster que sería el modelo para su posterior elaboración a gran escala. Es habitual ese proceso, las ideas hasta que se formalizan requieren ese esfuerzo mantenido en el tiempo.

El título de esta obra lo tomo de un episodio vivido con una persona. Decidimos vivir lo que podía ser de lo que no podía ser.

 

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I-CHIN2

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