Escrito en los cuerpos celestes

 

 

2012. Desde siempre el ser humano ha observado el firmamento tratando de entender, interrogándose sobre sus misterios. La inmensa aportación de Kepler, Copérnico y Galileo diagnosticando el fin del hombre como centro indiscutible de todo lo divino, es el primer paso para la concepción laicista de ese universo que ya empieza a establecer unos conceptos ajenos a esa divinidad del ser humano, y le desplaza del centro inapelable. La comprensión del universo se ha ido ampliando desde entonces inexorablemente. La tecnología actual nos ha proporcionado unos datos sobre lo inconmensurable de ese cielo que nos envuelve, que no han servido para aclarar ese misterio sino para hacerlo mas profundo. Desde abajo seguimos observando su color, sus estrellas, sus planetas, tratando de que nuestro cerebro, torpemente, se haga una idea de la magnitud de miles de millones de galaxias, estrellas, cuerpos celestes, y algo nos dice que hechos que nos sorprenden en lo cotidiano, son algo mas que puras casualidades, o coincidencias. No todo es azar. El misterio está ahí todavía sin desvelar, nuestra mente no tiene esa capacidad, pero el arte, me otorga la posibilidad de sumergirme en esas dudas, intuiciones, certezas a medias y elaborar con esta representación la materialización de todos esos interrogantes.