El tiempo vuela

1998. De nuevo el tiempo. Su signatura huidiza y metafórica queda expresada en la instalación El tiempo vuela: 1500 mariposas de papel poliéster centellean sobre paredes y techo de la sala mientras giran lentamente por estar unidas a un dispositivo de relojería. Escrito sobre la pared con esmalte blanco “Y es hoy aquel mañana de ayer”, frase de un poema de Antonio Machado.