Casa para la conciencia

2000. Koldo Mitxelena, San Sebastián […] Reflejo en fuga abismal, nuestra identidad precaria y fracturada en una imagen especular que, al fin y al cabo, simboliza una experiencia al límite:tal podría ser una de las entradas significantes para Casa para la conciencia (2000). A un espejo le contrapone otro espejo, y, como en los universos imaginarios de Borges, lo que pueda suceder se explica por una dinámica contradictoria. Espacio de reconocimiento, pero no tanto en la imagen duplicada hasta el infinito, sino en la apertura a lo inteligible, al conocimiento a través de esa experiencia perturbadora. En esa obra, mirarse es extrañarse y, desde ese extrañamiento, surge una interrogación estética sobre nuestra identidad plural y efímera […] Fernando Galvano (del catálogo Lur, editado por el Koldo Mitxelena)